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VÍA CRUCIS CON LOS JÓVENES
Escrito por Medios   
viernes, 29 de julio de 2016

VIAJE APOSTÓLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO 
A POLONIA
CON OCASIÓN DELLA XXXI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
 


(27-31 DE JULIO DE 2016)

 

VÍA CRUCIS CON LOS JÓVENES

 

DISCURSO DEL SANTO PADRE

 

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Parque Jordan de Błonia, Cracovia
Viernes 29 de julio de 2016

 

 

«Tuve hambre y me disteis de comer,
tuve sed y me disteis de beber,
fui forastero y me hospedasteis,
estuve desnudo y me vestisteis,
enfermo y me visitasteis,
en la cárcel y vinisteis a verme
» (Mt 25,35-36).

 

Estas palabras de Jesús responden a la pregunta que a menudo resuena en nuestra mente y en nuestro corazón: «¿Dónde está Dios?». ¿Dónde está Dios, si en el mundo existe el mal, si hay gente que pasa hambre o sed, que no tienen hogar, que huyen, que buscan refugio? ¿Dónde está Dios cuando las personas inocentes mueren a causa de la violencia, el terrorismo, las guerras? ¿Dónde está Dios, cuando enfermedades terribles rompen los lazos de la vida y el afecto? ¿O cuando los niños son explotados, humillados, y también sufren graves patologías? ¿Dónde está Dios, ante la inquietud de los que dudan y de los que tienen el alma afligida? Hay preguntas para las cuales no hay respuesta humana. Sólo podemos mirar a Jesús, y preguntarle a él. Y la respuesta de Jesús es esta: «Dios está en ellos», Jesús está en ellos, sufre en ellos, profundamente identificado con cada uno. Él está tan unido a ellos, que forma casi como «un solo cuerpo».

 

Jesús mismo eligió identificarse con estos hermanos y hermanas que sufren por el dolor y la angustia, aceptando recorrer la vía dolorosa que lleva al calvario. Él, muriendo en la cruz, se entregó en las manos del Padre y, con amor de oblativo, cargó consigo las heridas físicas, morales y espirituales de toda la humanidad. Abrazando el madero de la cruz, Jesús abrazó la desnudez y el hambre, la sed y la soledad, el dolor y la muerte de los hombres y mujeres de todos los tiempos. En esta tarde, Jesús —y nosotros con él— abraza con especial amor a nuestros hermanos sirios, que huyeron de la guerra. Los saludamos y acogemos con amor fraternal y simpatía.

 

Recorriendo la Via Crucis de Jesús, hemos descubierto de nuevo la importancia de configurarnos con él mediante las 14 obras de misericordia. Ellas nos ayudan a abrirnos a la misericordia de Dios, a pedir la gracia de comprender que sin la misericordia no se puede hacer nada, sin la misericordia yo, tú, todos nosotros, no podemos hacer nada. Veamos primero las siete obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento; dar de beber al sediento; vestir al desnudo; acoger al forastero; asistir al enfermo; visitar a los presos; enterrar a los muertos. Gratis lo hemos recibido, gratis lo hemos de dar. Estamos llamados a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, a tocar su carne bendita en quien está excluido, tiene hambre o sed, está desnudo, preso, enfermo, desempleado, perseguido, refugiado, emigrante. Allí encontramos a nuestro Dios, allí tocamos al Señor. Jesús mismo nos lo ha dicho, explicando el «protocolo» por el cual seremos juzgados: cada vez que hagamos esto con el más pequeño de nuestros hermanos, lo hacemos con él (cf. Mt 25,31-46).

 

Después de las obras de misericordia corporales vienen las espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas, rogar a  Dios por los vivos y por los difuntos. Nuestra credibilidad como cristianos depende del modo en que acogemos a los marginados que están heridos en el cuerpo y al pecador herido en el alma. Nuestra credibilidad como cristianos depende del modo en que acogemos a los marginados que están heridos en el cuerpo y al pecador herido en el alma. No en las ideas, allí.

 

Hoy la humanidad necesita hombres y mujeres, y en especial jóvenes como vosotros, que no quieran vivir sus vidas «a medias», jóvenes dispuestos a entregar sus vidas para servir generosamente a los hermanos más pobres y débiles, a semejanza de Cristo, que se entregó completamente por nuestra salvación. Ante el mal, el sufrimiento, el pecado, la única respuesta posible para el discípulo de Jesús es el don de sí mismo, incluso de la vida, a imitación de Cristo; es la actitud de servicio. Si uno, que se dice cristiano, no vive para servir, no sirve para vivir. Con su vida reniega de Jesucristo.

 

En esta tarde, queridos jóvenes, el Señor os invita de nuevo a que seáis protagonistas de vuestro servicio; quiere hacer de vosotros una respuesta concreta a las necesidades y sufrimientos de la humanidad; quiere que seáis un signo de su amor misericordioso para nuestra época. Para cumplir esta misión, él os señala la vía del compromiso personal y del sacrificio de sí mismo: es la vía de la cruz. La vía de la cruz es la vía de la felicidad de seguir a Cristo hasta el final, en las circunstancias a menudo dramáticas de la vida cotidiana; es la vía que no teme el fracaso, el aislamiento o la soledad, porque colma el corazón del hombre de la plenitud de Cristo. La vía de la cruz es la vía de la vida y del estilo de Dios, que Jesús manda recorrer a través también de los senderos de una sociedad a veces dividida, injusta y corrupta.

 

La vía de la cruz no es una costumbre sadomasoquista; la vía de la cruz es la única que vence el pecado, el mal y la muerte, porque desemboca en la luz radiante de la resurrección de Cristo, abriendo el horizonte a una vida nueva y plena. Es la vía de la esperanza y del futuro. Quien la recorre con generosidad y fe, da esperanza al futuro y a la humanidad.

 

Queridos jóvenes, en aquel Viernes Santo muchos discípulos regresaron a sus casas tristes, otros prefirieron ir al campo para olvidar un poco la cruz. Me pregunto —pero contestad cada uno de vosotros en silencio, en vuestro corazón, en el propio corazón—: ¿Cómo deseáis regresar esta noche a vuestras casas, a vuestros alojamientos, a vuestras tiendas? ¿Cómo deseáis volver esta noche a encontraros con vosotros mismos? El mundo nos mira. Corresponde a cada uno de vosotros responder al desafío de esta pregunta.

 

 
El Santo Padre ha nombrado a S.E.Mons. Francisco Moreno Barrón nuevo Arzobispo de la Arquidiócesis
Escrito por Medios   
jueves, 16 de junio de 2016

Ciudad de México, 16 de junio de 2016

COMUNICADO

 

 La Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano comunica que Su Santidad Francisco ha aceptado la renuncia al oficio de Arzobispo de Tijuana, que S.E. Mons. Rafael Romo Muñoz, en conformidad al canon  401 § 1 del Código de Derecho Canónico, había presentado en precedencia. Al mismo tiempo, el Santo Padre se ha dignado nombrar Arzobispo de Tijuana a S.E. Mons. Francisco MORENO BARRÓN, al presente Obispo de Tlaxcala.    

 

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 La noticia ha sido publicada en L’Osservatore Romano el día de hoy, jueves 16 de junio de 2016, a medio día, tiempo de Roma. 

 

+ Alfonso G. Miranda Guardiola

Obispo Auxiliar de Monterrey 

Secretario General de la CEM

 

 

CURRICULUM VITAE

 

S.E.MONS. FRANCISCO MORENO BARRÓN 

Nació en Salamanca, Guanajuato, el 3 de octubre de 1954. Es hijo del Sr. Domingo Moreno Pérez (+) y la Sra. Justina Barrón Bermúdez (+) y el noveno de diez hermanos.

 

Estudió la primaria en el Colegio Vasco de Quiroga. Después de prepararse en la “Escuela Apostólica Santa María de Guadalupe” de Salamanca, ingresó al Seminario de Morelia en diciembre de 1966. De 1972 a 1978 estudió piano, órgano y dirección coral en la Escuela Superior de Música Sacra de Morelia.

 

El 25 de febrero de 1979 fue ordenado Presbítero en la Iglesia Catedral de Morelia por la imposición  de manos del Arzobispo Estanislao Alcaraz  y Figueroa.

 

§  Su primer destino pastoral como Vicario fue la Parroquia de Santa Ana en Zacapu, Mich.

 

§  En noviembre de 1983 fue trasladado a Morelia como Asesor Diocesano de la Pastoral Juvenil y Rector del Templo de Cristo Rey, cargos que desempeñó hasta 1996.

 

§  Asistente diocesano en el Movimiento de Encuentros Matrimoniales.

 

§  Vicario Foráneo de la Foranía funcional de la Curia de Pastoral y de la Foranía No.3 Morelia-Periferia.

 

§  Durante dos trienios, de 1991 a 1997, fue Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil.

 

§  Estudió e impartió cursos de Pastoral Juvenil a diferentes niveles.

 

§  Realizó un Diplomado en Formación Sacerdotal en la Universidad del Valle de Atemajac.

 

§  De febrero de 1998 a octubre de 2000, fue el primer Párroco del Señor de la Misericordia en Morelia.

 

§  Promovió e impartió varios años la Experiencia de Renovación Parroquial para sacerdotes y laicos en Morelia y en otras diócesis.

 

§  En octubre de 2000 fue nombrado Vicario Episcopal de la Zona Pastoral No. III de Ntra. Sra. De la Luz, con sede en Valle de Santiago, Gto., para la Región Guanajuatense y Cuenca del Lago de Cuitzeo.

 

El 2 de febrero de 2002,  S.S Juan Pablo II lo nombró Obispo Titular de Gaguari y Auxiliar de la Arquidiócesis de Morelia, recibiendo, de parte del Arzobispo Alberto Suárez Inda, la Ordenación Episcopal el 20 de marzo de 2002, en el Palacio del Arte de Morelia.

 

§  Fue nombrado Vicario General y Asesor de los Movimientos y Asociaciones de Apostolado Laical en la Arquidiócesis.

 

§  De 2003 a 2006, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil y Vocal de las Comisiones Episcopales de Pastoral Familiar y Liturgia.

 

§  De 2006 a 2009, Responsable de la Dimensión de Juventud de la Comisión Episcopal para la Familia Juventud y Laicos.

 

§  En los trienios 2006-2009 y 2009-2012, fue Encargado de la Música Litúrgica en la Dimensión Episcopal de Liturgia. 

 

El 26 de marzo de 2008 el Santo Padre Benedicto XVI lo nombró Obispo de la Diócesis de Tlaxcala y tomó posesión el 28 de mayo.

 

§  Estudió la Maestría en Psicoterapia Espiritual en el Instituto Universitario de Psicología y Psicoterapia “Verbum Caro Factum”, con reconocimiento de la Universidad Iberoamericana.

§  Durante los trienios 2009-2012 y 2012-2015, Miembro del Consejo Permanente  de la CEM, de parte de la Provincia Eclesiástica de Puebla.

 

§  Para los trienios de 2012-2015 y 2016 -2018, Responsable de la Dimensión Episcopal de Música Litúrgica.

 

El 16 de junio de 2016 el Papa Francisco lo nombró Arzobispo Metropolitano de Tijuana.

 

 
 

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