Inicio arrow Directorio

Librería Católica

Mujer,tu Iglesia Católica te necesita

Misiones Baja California

Casa Buen Pastor

Pastoral de la Salud

Pastoral Familiar

Seminario

Edifoc

Calendario Eventos

Carta Pastoral Bicentenario

Directorio
Con el Reino de los Cielos sucede lo que con un hombre que sembró buena semilla en su campo Imprimir E-Mail
Escrito por Medios   
sábado, 26 de julio de 2014

Sábado

Evangelio: Mateo 13,24-30

En aquel tiempo,  Jesús les propuso esta otra parábola: Con el Reino de los Cielos sucede lo que con un hombre que sembró buena semilla en su campo.  Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.  Y cuando creció la hierba y se formó la espiga, apareció también la cizaña.  Entonces los siervos vinieron a decir al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es posible que tenga cizaña?».  El les respondió: «Lo ha hecho un enemigo». Le dijeron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?».  Él les dijo: «No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos ambos hasta el tiempo de la siega; entonces diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, pero el trigo amontonadlo en mi granero».

 

MEDITATIO

El mal es tan evidente y sus consecuencias nefastas nos afectan del tal modo que nace en nosotros de una manera espontánea la rebelión. Constatar la imposibilidad de defendernos de él nos hace gritar: ¿no podría Dios erradicar el mal de una vez por todas, eliminando el sufrimiento provocado por las enfermedades, y también por la prepotencia, por el egoísmo de tantos...? ¿No podría morir el que hace tanto daño y siembra dolor, evitando la muerte injusta de tantos? El misterio del mal nos hace reflexionar sobre la paciencia de Dios, una paciencia incómoda asimismo para el que padece viendo sufrir a sus hijos, aunque tampoco puede disminuir el don más grande que nos ha hecho: la libertad.


ORATIO

Tu paciencia, Dios mío, tiene algo de escandaloso. Me resulta incomprensible. Va contra tus mismos intereses, en especial cuando tolera que el mal marque a tu Iglesia de manera llamativa: ¿acaso no la has constituido para que sea testigo de tu santidad? Con el corazón siempre dispuesto a señalar la viga en el ojo ajeno, aunque incapaz de aceptar tener que quitar la paja del propio, no comprendo tu modo de actuar, tal vez porque intuyo, y con razón, que me propones hacer lo mismo. Estoy aquí, hoy, rezándote, porque sé que no soy capaz, instintivamente, de tener esta paciencia si no te pido lo que dijiste que nunca negarías: el Espíritu Santo, uno de cuyos frutos es precisamente la paciencia.

Haz, Señor, por medio de tu Espíritu, que yo comprenda lo que cuenta de verdad, a saber: que el bien se difunda, crezca, se vigorice. Hazme comprender que el mal no se arranca a fuerza de juicios, que, en el fondo, no me cuesta nada pronunciar, sino empezando yo mismo a no darle cobijo en mi corazón. «Hacer el bien» es algo más que una intención piadosa: ayúdame, Señor, a mejorar la calidad de mis relaciones con los otros, a hacer transparentes mis acciones y sincera mi profesión de fe. Junto a ti, Señor, que yo te alabe con mi misma vida.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

 

 
El que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes Imprimir E-Mail
Escrito por Medios   
viernes, 25 de julio de 2014

Viernes Santiago Apóstol

Evangelio: Mateo 20,20-28

En aquel tiempo, la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. «¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». «No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?». «Podemos», le respondieron. «Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre».

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

 

ORATIO

Gracias, Señor, por hacerme volver a ti. Tu voz, que con tanta suavidad me dice: «¡Vuelve!», me hace sentir todo el amor que me tienes, tu espera, tu deseo de mí. Tú me deseas más a mí que yo a ti. Si me alejo de ti, tú continúas buscándome; si no escucho tu voz, tú continúas esparciendo como semilla tu Palabra, de manera abundante. Si dejo caer tu invitación en la nada, tú me la renuevas cada día; más aún, en cada instante.

Gracias, Señor, por tu fidelidad. Me hace bien saber que eres así, no para alargar el tiempo de mi retorno sosegándome según mi conveniencia, sino para no desanimarme cuando me dé cuenta de que sigo preso en condicionamientos interiores y exteriores de los que todavía no me he liberado.

Gracias, Dios fiel, por continuar pronunciando tu Palabra para mí. Con la fuerza y el apoyo de tu Espíritu sé que puedo caminar por el camino de la conversión, del retorno a la verdadera casa tuya y mía. Y escuchar en ella tu voz con el corazón desembarazado de todo lo que hasta ahora me ha bloqueado para vivir como hijo, para llamarte y sentirte como eres: mi padre. Ahora comprendo, Dios mío, que ése es el fruto que puedo dar y que tú esperas de mí.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

 
Así será el fin del mundo. Saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos Imprimir E-Mail
Escrito por Medios   
jueves, 24 de julio de 2014

Jueves

Evangelio: Mateo 13,47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: También sucede con el Reino de los Cielos lo que con una red que echan al mar y recoge toda clase de peces;  una vez llena, los pescadores la sacan a la playa, se sientan, seleccionan los buenos en cestos y tiran los malos. Así será el fin del mundo. Saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego; allí llorarán y les rechinarán los dientes. Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Habéis entendido todo esto? Ellos le contestaron: Sí. Y Jesús les dijo: Todo maestro de la Ley que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas. Cuando Jesús acabó de contar estas parábolas, se marchó de allí.


ORATIO

Gracias, Dios mío, por el cuidado que tienes conmigo: no dejas que mefalte nada para que pueda conocerte y responder a tu don de amor. Tú me has creado y me custodias en la vida, una vida que me dejas libre de orientar como quiero. Sin embargo, tú sabes cuál es mi verdadero bien y espías angustiado mis movimientos, sufriendo cuando me cierro al amor. Al final del tiempo mirarás conmigo mi vida, recorriendo sus momentos uno tras otro. Entonces tendrá lugar el juicio.

Gracias, Señor, por hacerme comprender hoy que con el presente preparo el futuro. Con mi presente, vivido en docilidad a ti, a tu don, a tu Palabra.

Gracias, Señor, por tenerme en tus manos.

 

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

 
El drama de los niños migrantes Imprimir E-Mail
Escrito por Medios   
miércoles, 23 de julio de 2014

Se siente un gran escalofrío al contemplar desde Tijuana el drama humano de los "Niños de la Frontera". Se trata de niños que vienen desde Guatemala, El Salvador, Honduras y México, y que quieren atravesar la frontera con Texas, Arizona o California. 

Las autoridades políticas estadounidenses, obispos de Centroamérica y EE.UU., organizaciones humanitarias y los gobiernos de América Central y México, discuten las posibles salidas de una de las peores crisis humanitarias que ha vivido Estados Unidos en las últimas décadas. 

Estos niños salieron de sus países huyendo (que no migrando) de la pobreza, la violencia, la extorsión, el secuestro y la muerte, en sus comunidades y escuelas. 

Se trata de los inmigrantes más vulnerables, muchos de ellos se convierten en víctimas de delitos violentos o abusos sexuales. 

La gran mayoría depende de peligrosas redes de contrabando de seres humanos para que los transporten a través de América Central y México, poniendo en peligro sus vidas. 

¡Sólo son niños que buscan un refugio seguro, ya sea en su propio país, en los países vecinos o en la frontera de EE.UU.! Son refugiados y deben tratarse como tal. 

Pero existe una percepción errónea en sus países de origen, de que estos niños se reunirán de manera segura con sus padres una vez que los detengan en la frontera estadounidense. 

Nada más falso: no hay más posibilidad que la deportación. De acuerdo con la ley, si hoy día un menor cruza ilegalmente la frontera, no podrán beneficiarse de ninguna reforma migratoria actualmente bloqueada en el Congreso de EE.UU. 

Todos los niños y las familias están sujetos a los procesos de deportación. 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

 
¿Cómo se vive el reino de Dios? Imprimir E-Mail
Escrito por Medios   
miércoles, 23 de julio de 2014

Jesús anuncia el reino de Dios en tres parábolas. En la primera, la semilla de Dios crece en medio de la cizaña, que no ha sido sembrada por Dios, sino por su enemigo, y que Dios deja crecer para no poner la cosecha en peligro. 

En la segunda se presenta la levadura de la fiesta cristiana que penetra en la masa y hace que todo fermente poco a poco. Y finalmente el reino de los cielos se compara con la más pequeña de todas las semillas, pero que terminará siendo más grande que todas las plantas. 

El Espíritu Santo interpreta el misterio del Reino que nuestra comprensión humana no logra penetrar. Es lo que dice expresamente la segunda lectura. El hombre, incluso el cristiano, puede a menudo quedarse perplejo cuando se pregunta cómo debe dirigirse a Dios desde la tierra y sus campos llenos de cizaña. Siente su oración como una mezcla impura de trigo y cizaña que no se puede presentar así ante Dios. 

Entonces «el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad»; él sabe cómo debe ser nuestra oración al Padre y la pronuncia en lo profundo de nuestros corazones. Por eso el Padre oye, cuando escucha nuestra oración, no solamente a su propio Espíritu, sino una unidad indisoluble de nuestro corazón con él. Y de esta unidad el Padre sólo oye lo que es correcto, lo que nos conviene. Y nosotros estamos presentes en ello. Nosotros rezamos en el Espíritu, pero al mismo tiempo también con nuestra inteligencia. No es verdad que el Espíritu sea el trigo y nosotros simplemente la cizaña. 

Al final del evangelio de la cizaña mezclada con el trigo se produce una separación inexorable: la cizaña se arranca, se ata en gavillas y se quema; el trigo se almacena en el granero de Dios. La separación es necesaria porque nada impuro puede entrar en el reino del Padre. ¿Hay hombres que no son más que cizaña e impureza? El juicio al respecto le corresponde sólo a Dios. 

En la primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, se nos dice que Dios, en su «poder total», practica una justicia perfecta, pero que este poder ilimitado le lleva a gobernar con «indulgencia», con "clemencia", con «moderación»; y al mostrar esta su indulgencia a su pueblo, le enseña que «el justo debe ser humano». Y no sólo esto, sino que «diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento». 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Final >>

Resultados 1 - 9 de 2419
 

Aniversario 50

Encuentro de Novios

Carta Pastoral

Plan de Pastoral

Material Asamblea 2013

Descarga el libro Las Primeras Iglesias de Tijuana

Material Asamblea 2012

Material de Semana de formación permanente 2012

Videos: V Congreso Eucarístico Nacional

Nueva Catedral

nueva catedral de tijuana

Actividades S. Beata Teresa de Calcuta

Evangelio del Día

COFAD

404 - Fehler: 404
404 - Kategorie nicht gefunden

Die Seite kann nicht angezeigt werden, weil:

  1. Ein veraltetes Lesezeichen
  2. Eine Suchmaschine hat einen veralteten Index der Website
  3. Eine falsche Adresse
  4. Kein Zugriff auf diese Seite!
  5. Die angefragte Quelle wurde nicht gefunden!
  6. Während der Anfrage ist ein Fehler aufgetreten!

Bitte eine der folgenden Seiten ausprobieren:

Bei Problemen ist der Administrator dieser Website zuständig..

Kategorie nicht gefunden