|
Temas de Actualidad
|
Tener presente al otro |
|
|
|
Escrito por Medios
|
|
viernes, 03 de septiembre de 2010 |
|
“Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común” Hech 2,44. La filosofía y, sobre todo, la antropología contemporánea han dado un énfasis primordial al “cara a cara”, a “la relación”, y con ella, al “diálogo” y a la “responsabilidad”. Vienen a decir que el ser humano es esencial y constitutivamente un “ser en relación”, persona, volcado a un tú y no a un yo. En nuestro mundo occidental, se ha resaltado la primacía del yo, sobre el tú, que impone, como modo de convivencia, la ley del más fuerte y la anulación sistemática de la diferencia... Todas las personas tienen un rostro, que en palabras delicadas es “aquello de lo cual se produce originariamente el acontecimiento original del cara a cara que la fachada de los edificios y de las casas no hacen más que imitar”. Todos los hombres somos responsables unos de otros. Soy responsable del otro, incluso cuando comete crímenes. La ética aparece como un imperativo primero, pero no debe entenderse como un conjunto de normas o directrices, sino como una atención a lo humano, especialmente a la acción y a la responsabilidad de todo ser verdaderamente libre. La proclama ética fundamental es tan sencilla como revolucionaria: “hacerse cargo del destino de los otros”. Esta responsabilidad es el verdadero ágape. En Mateo 25, claramente se presenta la relación con Dios como relación con otra persona desde el horizonte de la responsabilidad. Insiste en que no se trata de una metáfora: “en el otro se da la presencia real de Dios”. No dice que el Otro sea Dios, sino que en su rostro se escucha literalmente su Palabra. En los siguientes números del Documento de Puebla, así nos aparece: “31. La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela: 32. —rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables; los niños vagos y muchas veces explotados de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar; 33. —rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación; 34. —rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos, que, viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres; 35. —rostros de campesinos, que como grupo social viven relegados en casi todo nuestro continente, a veces, privados de tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan; 36. —rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos; 37. —rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos; 38. —rostros de marginados y hacinados urbanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales, frente a la ostentación de la riqueza de otros sectores sociales; 39. —rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen.” La propuesta, entonces es: proteger la dignidad del otro desde una minoridad personalmente asumida, como sendero de salvación comunitaria. Hemos de convertirnos de nuestro afán de posesión para abrirnos al misterio del “cara a cara” que mantiene las posibilidades siempre abiertas e insospechadas. La acogida, la ternura, la convivialidad, la solidaridad, la compasión, el amor son los términos que clarifican esta minoridad. La responsabilidad ética cobra dimensiones extremas lejos de todo falso idealismo o materialismo. El otro no es otro abstracto, ni siquiera prójimo, es hermano.El modelo a seguir es Cristo, que asumió la condición de siervo mostrándonos así el rostro auténtico de su condición divina y la ruta que han de tomar sus seguidores si desean anunciar su reino. El texto de 2Cor 8,9 está lleno de significado: “conocen bien la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por ustedes se hizo pobre a fin de que se enriquecieran con su pobreza”. Pongamos nuestra atención sobre modos concretos y equivocados de posicionarnos, desde una lógica ególatra contraria a nuestra fe, por ejemplo: la supuesta supremacía del clérigo sobre el laico, del hombre sobre la mujer, del blanco sobre el negro o indígena, del norte sobre el sur, del rico sobre el pobre, del católico sobre el musulmán o el judío, del ser humano sobre la creación. La raíz fundamental del cambio, que al principio resulta amarga y luego se torna dulzura de alma y cuerpo, es dejarnos conducir por el Señor ante los nuevos leprosos de nuestro tiempo.El desafío se enfrenta con lucidez y audacia. Encontrando juntos las mediaciones que nos permitan vivir con nitidez evangélica, tanto en nuestras fraternidades como en medio de nuestros pueblos, la buena noticia de ser hermana, de ser hermano. Ser hermana, hermano, nos acerca al otro como lugar privilegiado en el que nos invade el aroma mismo de la Trascendencia.Sintamos resonar en el corazón la interrogante fundamental que Dios nos plantea como ruta de salvación y liberación: “¿Dónde está tu hermano? Nos sentimos interpelados a dar una respuesta a Caín, una respuesta que diga, más que con palabras, el verdadero sentido de existir: ¡sí, soy el guardián de mi hermano¡ Fray Juan María Huerta Muro Ministro Provincial de la Provincia Beato Fray Junípero Serra y Vicario Episcopal para la Vida Consagrada de la Arquidiócesis de Tijuana |
|
Modificado el ( viernes, 03 de septiembre de 2010 )
|
|
|
Guía básica para matrimonios: La comunicación |
|
|
|
Escrito por Medios
|
|
viernes, 03 de septiembre de 2010 |
|
La comunicación es tarea de toda la vida. A veces hay amor, hay pareja, pero no se ve por falta de comunicación, porque la complementariedad ha quedado oculta, entorpecida por problemas externos. Podemos verlo en un ejemplo: Tengo la llave de mi casa pero está envuelta en cinta adhesiva. Evidentemente no consigo que entre en la cerradura y abra. Necesitaré primero quitar el envoltorio y comprobar que funciona perfectamente. Nada se ha perdido. La llave original estaba allí. Muchas parejas no se explican por qué han perdido la ilusión. Hay que ayudarles a quitarse la armadura, a reconocerse de nuevo, a comunicarse.La falta de comunicación es la carcoma de la pareja. La comunicación insuficiente es el camino seguro para llegar a la separación. La causa más frecuente de los disgustos familiares, de las tensiones, conflictos y rupturas está en la falta de comunicación suficiente.La comunicación ha de abarcar todos los sectores de la vida y ha de ser permanente, es decir, ha de durar toda la vida. Porque las personas estamos en permanente cambio. No hay rincones secretos en la pareja, todo se comparte. Naturalmente lo que más se comparte son los temas de interés común. Algún día podrán adivinar los pensamientos del otro y coincidirán espontáneamente en muchos temas aunque sean muy distintos. La comunicación es interés por el otro, estar atento al otro, pendiente del otro. Cuando se consigue esa comunicación total y permanente, se logra la transparencia del amor. Y crecerá la relación de pareja.No basta la comunicación "ordinaria". Hay que aprender a "comunicarse en profundidad", vitalizando los lazos, eliminando los malentendidos, redescubriendo al otro y saboreando la dicha de avanzar juntos. Mons. Salvador Cisneros G. Parroquia Santa Teresa de Ávila |
|
Modificado el ( viernes, 03 de septiembre de 2010 )
|
|
|
Matrimonio, salud y profesiones |
|
|
|
Escrito por Medios
|
|
viernes, 03 de septiembre de 2010 |
|
Una colección de ensayos, publicada en Estados Unidos con el título «Matrimonio, salud y profesiones», contiene numerosos estudios que muestran las ventajas del matrimonio. En un ensayo, Linda J. Waite defendía que estar casados mejora la salud física y psíquica y alarga la vida.También afirmaba que cohabitar sin estar casados no proporciona las mismas ventajas, puesto que las parejas, con frecuencia, continúan enganchadas a prácticas malsanas, como el abuso de drogas y alcohol. Observaba: «Sentir que uno es querido y cuidado mejora el bienestar emocional, disminuyendo la depresión y la ansiedad, y fomentando recursos psicológicos tales como la autoestima, el dominio y la confianza».Los datos de una encuesta Australiana sobre 10.600 adultos muestran que las mujeres con menos problemas mentales de salud están casadas, trabajando y criando a los hijos. La investigación cubría la depresión, desórdenes bipolares, manías, desórdenes de ansiedad, abuso de drogas y alcohol. Las mujeres casadas sin hijos que trabajan tienen un 14% de probabilidades de tener uno de estos problemas, mientras que las mujeres casadas con trabajo e hijos tienen un 12%.En Inglaterra un grupo de funcionarios de registros civiles y de líderes de iglesias ha firmado en la ciudad de Bath un acuerdo denominado «Política Comunitaria por el Matrimonio».El documento contiene los siguientes puntos: El matrimonio no es sólo una opción por una forma de vida. Debe valorarse públicamente porque a las familias les va mejor en hogares unidos. El matrimonio es algo que se puede aprender. Por tanto, debe promoverse y hacer accesible la educación sobre el matrimonio y las relaciones.Apoyo a las necesidades del matrimonio. Las parejas casadas experimentadas serán entrenadas como formadoras de aquellas parejas que comienzan. Los firmantes pidieron un mayor apoyo del gobierno para ayudar a los matrimonios a permanecer juntos. «El estado gasta millones de dólares para tratar los fracasos de los matrimonios rotos y casi nada para intentar conservar a las familias unidas». Mons. Salvador Cisneros G. Parroquia Santa Teresa de Ávila |
|
Modificado el ( viernes, 03 de septiembre de 2010 )
|
|
|
Vivimos en un estado “laico” (?) |
|
|
|
Escrito por Medios
|
|
viernes, 03 de septiembre de 2010 |
|
Puede ser… puede ser…. La verdad es una perla preciosa que hay que buscar, encontrar y extraer con no pocas penalidades. Es como oro que se prueba en el crisol. Y nunca acaba uno de disfrutarla. Este centenario y bicentenario están trayéndonos a casa temas en verdad interesantes. No es fácil sin embargo para el estado despojarse de la “sacralización”. Cuando veíamos que los restos, huesos o reliquias de nuestros “héroes” de la Independencia eran trasladados con tanto respeto y veneración en el marco de un ritual que se antojaba religioso, pensé que no era cosa fácil el dar la espalda a la religión. Tanta delicadeza, tanto respeto, tanto ceremonial, sólo es fruto de un alma “religiosa”. Me atrevo a decir que en este México de la Reforma, de la Constitución y la Revolución, de la separación de Iglesia y Estado hay una “nostalgia” de lo sagrado. Cuando se celebra un matrimonio civil con el ritual establecido por “la Reforma” se lee a los contrayentes, estando el juez de frente a los cónyuges la “epístola” de Melchor Ocampo, una calca del ritual católico; por cierto que en el ritual católico ya no se usa esa latinización, sino que se traduce como “carta”. Los centenarios no vienen en un mismo paquete. Son fenómenos históricos distintos. Hay más nobleza, más heroísmo, más idealismo en la Independencia. En cambio la Revolución aún cuando pretendía reivindicar la miseria popular, la falta de democracia produjo la guerra. El pueblo inerme contra el aparato militar gigantesco. Los amos y señores fueron los militares quienes sacaron la mejor tajada. Militares fueron Calles, Obregón, de la Huerta, Ortiz Rubio, Pancho Villa, Zapata, Cárdenas, Abelardo. Una guerra de todos contra todos. Y en medio el pueblo amolado. Es el caso de que un país empobrecido se ve involucrado en una guerra. Quizá los únicos que tenían qué comer eran los soldados. No pretendo afirmar que lo que estamos viviendo tiene algo de la Revolución. El ejército está en las calles. Se piensa que con la fuerza se va a resolver el problema. Es hora en que no puede uno entender dos cosas. Parece que la tendencia no es abatir el clima de delincuencia ni las muertes, levantones, secuestros y demás. Tampoco es verdad que con la captura o muerte de los capos se vaya a resolver el problema. Detrás vienen otros. En un descuido hasta más sanguinarios. ¿Porqué no se deciden los gobiernos a luchar contra la corrupción? Yo me imagino a México en el momento presente, como si estuviéramos todos con el agua hasta el cuello a punto de ahogarnos. Y vemos la barca que está cerca pero nadamos en sentido contrario. Si la Cámara de Diputados, de Senadores, las Secretarías, la Suprema Corte, los gobernadores de todos los estados, los alcaldes de todos los municipios, las corporaciones policíacas, los empresarios, los maestros, las iglesias, los artistas, los maestros, los medios de comunicación, los padres de familia, la gente común no nos decidimos a acabar de una vez por todas con la corrupción todo lo demás será inútil. No se ve por ningún lado un esfuerzo serio en este sentido. ¿Cómo es posible que si sabemos que la criminalidad se debe en buena parte a la producción, la comercialización, el consumo de la droga no haya un esfuerzo sincero por trabajar por la prevención, abatir las dependencias o el consumo? El lenguaje de los políticos con mucha frecuencia es engañoso. Los intereses, los acuerdos, las componendas son muchas. Pero volviendo al tema del “estado laico”. Es de desear que no se divorcie mucho el “estado” de la “nación”. ¿Podrá llamarse laico un estado en el que más del 80 por ciento se confiesan creyentes o cristianos? ¿Podrá llamarse “laico” un estado si en su bandera original uno de los tres colores simboliza la religión? ¿Podrá llamarse “estado laico” si el presidente o varios gobernadores nombran a Dios? Y lea usted el himno nacional. ¿Será estado laico uno en que los millones de niños de las escuelas entonan todos los lunes: “Ciña !Oh patria! Tus sienes de oliva de la paz el arcángel divino, que en el cielo tu eterno destino por el dedo de Dios escribió”?. ¿Podrá llamarse estado “laico” cuando millones de plegarias se elevan de los labios y corazones de millones de mexicanos a Dios o a la Virgen que nos dé una patria mejor? No sé porqué pero la expresión “estado laico” por asociación de ideas me lleva a pensar en degradación moral, personal, familiar, social. La experiencia nos enseña que un pueblo que pretende desterrar a Dios, acaba en la ruina. Mons. Eduardo Ackerman D. Parroquia Santa María Reina de la Paz |
|
Modificado el ( viernes, 03 de septiembre de 2010 )
|
|
|
Nuestra responsabilidad ciudadana |
|
|
|
Escrito por Medios
|
|
viernes, 03 de septiembre de 2010 |
|
Ante una cultura fragmentada en su camino hacia la verdad e imposibilitada para encontrarse con el sentido de trascendencia, la auténtica religiosidad abre espacios nuevos para la experiencia humana, necesitada siempre de algo más que respuestas inmediatas, que lo lleven a dar sentido pleno a su existencia.“La religión cristiana y las otras religiones pueden contribuir al desarrollo solamente si Dios tiene un lugar en la esfera pública, con específica referencia a la dimensión cultural, social, económica y, en particular, política. La Doctrina Social de la Iglesia ha nacido para reivindicar esa “carta de ciudadanía” de la religión cristiana”.La misión de la Iglesia no se reduce al aspecto político ni económico; mediante su enseñanza social no entra en cuestiones técnicas, ni propone modelos o sistemas de organización social. Tiene, en cambio, la competencia que le viene del Evangelio: ofrecer el mensaje anunciado y vivido por Jesucristo para la realización plena de todo ser humano que lo acepte y lo reciba.Es una urgencia impostergable para los fieles laicos que su vida de fe se transforme en responsabilidad y creatividad ciudadanas. Son ellos quienes deben llevar al corazón de la cultura y de las instituciones la nueva humanidad que Cristo manifiesta y propone.Para ello, es urgente que existan nuevas formas de presencia organizada de los fieles laicos en la vida pública, que permitan construir ciudadanía, contribuir con el bien común y mostrar que la fe puede ser vivida y proclamada al interior de las realidades seculares, respetando la diversidad de otros pensamientos.Además, todos como Iglesia, debemos colaborar a construir nuevas formas de acompañamiento pastoral para quienes son protagonistas en la construcción de la sociedad en ámbitos decisivos como son el político, económico, social y educativo.Todo movimiento y agrupación de fieles laicos debe ser una auténtica escuela para vivir la fe al servicio del mundo, transformando sus estructuras a la luz de las exigencias del Evangelio. Mons. Salvador Cisneros G. Parroquia Santa Teresa de Ávila |
|
Modificado el ( viernes, 03 de septiembre de 2010 )
|
|
| | << Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Siguiente > Final >>
| | Resultados 1 - 9 de 79 |
|
|
Celebración Bicentenario
V Congreso Eucarístico Nacional

Noche Mexicana
Rosario Viviente 2010
Evangelio del Día
Nueva Catedral
Material Asamblea 2010
|