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Términos más utilizados en el lenguaje de la Iglesia católica

R

* Redención: Redención, del latín redimere, significa rescate de un esclavo para asegurarle la libertad. El uso bíblico de este término, destinado a designar la acción salvadora de Dios, lo ha convertido en la palabra por excelencia para expresar el sentido de la cruz de Cristo.

La noción rescate es hoy una noción polémica, ya que si nuestro mundo está lejos de haber abolido toda esclavitud, las nuevas servidumbres no se expresan o se combaten en las formas jurídicas greco-romanas.

A lo largo de la historia de la teología, asistimos a un intento de racionalizar la imagen de rescate, elaborando así una verdadera mitología. Dos respuestas dominan la tradición. La primera (la de la mayoría de los antiguos) considera que el rescate se tiene que pagar al diablo, que nos tiene cautivos; la otra a partir de san Anselmo, dice que se tiene que pagar a Dios. Las dos respuestas son una metáfora, en el sentido de que el diablo no podría tener ningún derecho, propiamente hablando, mientras que, por lo que toca a Dios, siendo él mismo el autor de nuestra redención, la idea de una deuda que se pagaría a él no es lógica.

* Religión: Con el término religión se hace una referencia genérica al problema de la relación entre hombre y trascendencia. Tal relación ha tenido una multiplicidad de manifestaciones históricas; a veces de tal disparidad que dificulta el llegar a una acepción común. Sin embargo a lo largo de la historia de la humanidad, hasta hoy, se ha dado un tipo de fenómenos sociales suficientemente característicos que llamamos religiones. No es fácil precisar su núcleo común; pero a pesar de ello, pueden establecerse límites: uno para separar religión de magia; otro para delimitar lo religioso frente a otros fenómenos culturales (moral, filosofía, arte) que tienen en común el preocuparse por el sentido de la existencia.

* Religiosidad popular: El fenómeno de la religiosidad popular ha sido una constante en la historia de las religiones. El catolicismo no es una excepción: el catolicismo popular ha rodeado la vida del catolicismo institucionalizado como un horizonte envolvente. Sin embargo, ha estado ausente del campo de la reflexión teológica, pastoral e incluso sociológica. Como primera aproximación, se puede decir que la religiosidad popular no es sino una forma profundamente arraigada de cultura popular. Esta expresión podría designar: A) o bien la cultura de un pueblo en su totalidad; B) o bien la cultura de aquella parte de la población dotada de menores bienes, instrucción, poder, etc.

* Religiosos: El estado canónico religioso, específicamente distinto del laical y del clerical, aunque no afecta a la estructura jerárquica de la iglesia, pertenece, sin embargo a la vida y santidad de la misma. La vida consagrada por la profesión de los consejos evangélicos es una forma estable de vivir, en la cual los fieles, siguiendo más de cerca de Cristo bajo la acción del Espíritu Santo, se dedican totalmente a Dios como a su amor supremo para que, entregados por un nuevo y peculiar título a su gloria, ala edificación de la Iglesia y la salvación del mundo, consigan la perfección de la caridad en el servicio del reino de Dios y, convertidos en signo preclaro en la Iglesia, preanuncien la gloria celestial.

* Reliquias: Reliquias son lo que queda del cuerpo de un santo, de los instrumentos de martirio, de su vestido, etc., y que recibe la veneración de los fieles. El culto de las reliquias se halla en todas las religiones, tanto las primitivas como las más evolucionadas, como consecuencia de la importancia que en toda sociedad religiosa tiene el testimonio concreto de los personajes ejemplares. En el cristianismo e empezó venerando los cuerpos de los mártires y luego, sobre todo a partir del siglo IV también se mostró interés por los instrumentos de su martirio.

* Resurrección: Comparado con las numerosas doctrinas de resurrección que caracterizaban a las antiguas religiones de Oriente Próximo (Osiris en Egipto, Tamuz en Babilonia, Attis en Asia Menor) el AT es de una suprema sobriedad a este respecto. Aquí Dios no es concebido como una divinidad de la fecundidad que debe renacer al ritmo de las diversas estaciones del año. Sin embargo, se insiste en la sucesión lineal de la historia que algún día llegará a su término coincidiendo con un juicio final de Dios. De una resurrección tanto individual como colectiva, no podemos encontrar traza expresa en los escritos del AT. En el NT la idea de resurrección se convierte en central. La intuición fundamental se asume indudablemente del AT: la victoria de Jesús y de los muertos no se concibe como una victoria cíclica (al ritmo de las estaciones) y cósmica de la vida sobre la muerte, sino como un acto escatológico y gratuito de Dios que pone un término definitivo al reino de la muerte.

* Revelación: En el AT la relación cognoscitiva entre Dios y los hombres nunca se presenta a través del raciocinio o de la filosofía, ya que siempre se atribuye a Dios la iniciativa en estas relaciones. Por eso, siempre se habla de que Dios se revela a los hombres. Esta revelación divina se realiza de múltiples maneras. Pero lo más corriente es que Dios se manifieste por la palabra. La palabra reviste la forma de la ley, del oráculo profético o de la máxima sabiduría. Pero quizá la marca característica de la religión de Israel es la revelación de Dios en la historia. En el NT, la revelación es el acontecimiento por el que Dios se da a conocer a los hombres. Este acontecimiento es la venida de Jesucristo al mundo.

* Rito: En sentido muy amplio, rito es toda acción realizada de acuerdo con unas normas, repetida según unos ritmos determinados y dotada de una intención significativa que va más allá de su finalidad aparente. Observancia, repetición, sentido: son los tres ingredientes de todo rito. Un rito no es una acción cualquiera. Hay rito cuando el hombre quiere expresar aspectos profundos de su existencia que superan la comprensión conceptual y la utilidad inmediata. Encontramos ritos alrededor de los actos más fundamentales de la vida: nacimiento, muerte, comida, relación sexual. La fe cristiana en la medida en que es una realidad verdaderamente encarnada en el hombre, no puede dejar de tener su expresión ritual. Por ello, el cristianismo comporta desde sus orígenes la utilización de ritos sagrados, los más importantes de los cuales son los sacramentos.

* Rosario: El rosario es un ejercicio de piedad popular, originado en el siglo XII y difundido por los cistercienses, que consiste en recitar 150 avemarías en recuerdo de los 150 salmos y que, por ello también se ha llamado el "salterio de María". En el siglo XIII, santo Domingo de Guzmán reestructuró el rezo del rosario, añadiéndole la contemplación de los misterios o episodios de la vida de Cristo y de la Virgen María. Hoy día, el rosario se compone de tres partes, formada cada una por cinco series de diez avemarías, que se inician con un padrenuestro y concluyen con un gloriapatri. La primera está dedicada a los misterios gozosos(anunciación, visitación, nacimiento de Jesús, purificación, el niño perdido y hallado en el templo) la segunda; a los misterios dolorosos (oración del huerto, flagelación, coronación de espinas, la cruz a cuestas, crucifixión) finalmente la tercera contempla los misterios gloriosos (resurrección, ascensión, venida del Espíritu Santo, asunción y coronación de María).

S

* Sacramentos: La teología actual ha recuperado el sentido amplio de la palabra sacramento, entendida como toda manifestación sensible del misterio de la salvación. Así, el sacramento original es la humanidad de Cristo, ya que constituye la revelación definitiva del Padre y de su designio salvador. Por derivación de esta humanidad de Cristo, también es sacramento todo aquello que está en contacto con ella. En primer lugar, todos los hombres, de los que Cristo es cabeza. En segundo lugar, aquellos hombres y mujeres que, de un modo explícito, se adhieren al evangelio por la fe y la conversión.

Entre los variados signos litúrgicos de la iglesia, hay algunos llamados por antonomasia sacramentos, que constituyen la máxima expresión de la visibilidad de la gracia y de la salvación, y el punto culminante de la vida de la iglesia.

Los siete sacramentos tienen importancia para la vida de la iglesia, y en cierta medida, todos gozan de la misma dignidad fundamental. Pero no todos son igualmente necesarios para cada uno de los cristianos, e incluso podemos hablar de ciertos sacramentos como más importantes en la estructura de la iglesia misma. Los siete sacramentos no forman un especie de sucesión lineal, en la que cada uno está situado en el mismo nivel que los demás: su situación respectiva se parece más bien a una constelación de tipo circular, cuyo centro está ocupado por la eucaristía, máxima realización de la iglesia y polo hacia el cual convergen todos los demás sacramentos.

* Sacrificio: En todas las religiones, el sacrificio es el rito más importante y consiste en una acción simbólica en virtud de la cual los hombres reconocen la soberanía de la divinidad sobre todas las cosas. En muchas, el sacrificio llega a una gran complejidad ritual; por un lado, adquieren relieve los ritos de destrucción de una víctima como señal de renuncia y, por el otro, los ritos se interpretan como acciones eficaces para que el don pase de la esfera profana a la sagrada.

* Sagrado: El término sagrado expresa un rasgo decisivo para comprensión de lo religioso (aunque por sí solo no baste). Se concibe como el polo contrapuesto a lo profano (pro-fanum: espacio delante de, y fuera del templo). Por tanto, remite a una definición previa de lo profano.

En una primera aproximación, lo profano puede concebirse como lo normal, lo cotidiano, lo disponible por el hombre. En consecuencia, lo sacro:

1. En una acepción amplia, manifestaría lo no-cotidiano, lo extraordinario, lo no-disponible por el hombre; ante lo cual experimentaría un sentimiento complejo de fascinación (el hombre es atraído) y temor (la atracción conlleva un respeto reverencial por lo que se manifiesta como "otro).

2. En una acepción estricta, lo sagrado religioso aparece como una manifestación de "lo totalmente otro" (lo divino). Se produce así la "hierofanía": lo divino se deja traslucir a través de las cosas.

* Santidad: El término santidad se repite a lo largo de la historia como encarnación de la voluntad de Dios sobre el hombre. No obstante, la santidad tiene, por muchos conceptos, un halo de irrealismo, que no le beneficia en nada. Trataremos de presentar la santidad insistiendo precisamente en el realismo que debe encerrar si quiere responder a su origen. Su origen es la Trinidad, cuya dimensión salvadora tiene que entrar en la vida cristiana.

Para el cristiano, no hay otro Dios que el Dios de nuestro Señor Jesucristo. Y por eso, una santidad que tiene su origen en Dios no puede manifestarse espléndidamente en Jesús. Es a él, el santo de Dios, a quien se debe acudir para saber quién es cristianamente santo. De hecho, la santidad ha superado hoy el encuadramiento eclesiológico, como último y radical, y lo ha dirigido a la cristología.

* Santidad de la Iglesia: La santidad es una de las notas de la iglesia, es decir, una de las características por las que se distingue la verdadera iglesia de Cristo de cualquier otra confesión. Hay que distinguir entre la santidad objetiva y la santidad subjetiva de la iglesia. La santidad objetiva significa que la iglesia es el medio de la gracia y de la salvación en el mundo. Esto no viene a indicar que la iglesia es santa primeramente en sus principios formales, es decir, en lo que ha recibido y recibe de Dios para ser iglesia, sacramento universal de salvación. Estos principios formales son el depósito de la fe, los sacramentos y los ministerios correspondientes. Estas realidades son santas por proceder de Dios, y apuntan a la santidad. En todo esto se trata de realidades santas porque son instrumentos por los que Dios santifica.

Pero la santidad de la iglesia implica algo más. Subjetivamente, la iglesia es santa también porque nunca faltará en ella la santidad subjetiva de sus miembros, es decir, en la iglesia siempre ha habido y habrá personas dotadas de santidad. Esto no quiere decir que sólo los santos pertenezcan a la iglesia. A ella pertenecen también los pecadores y en ella habrá siempre pecadores. La iglesia ha sostenido una y otra vez, con toda firmeza, la pertenencia a ella de los pecadores. Esto quiere decir, no sólo que en la iglesia siempre hay y habrá pecadores, sino que también la misma iglesia es pecadora, en cuanto que sus propios miembros, incluso como representantes oficiales de ella, son y seguirán siendo pecadores. Por consiguiente, cuando hablamos de la santidad de la iglesia, queremos decir que el cuerpo de la iglesia, manchado por el pecado, no puede quedar tan desfigurado que desaparezca de él el Espíritu de Dios y la poderosa gracia de Dios para bien de los hombres.

* Santuario: El término santuario designa, en fenomenología religiosa, un lugar sagrado natural -gruta, monte, fuente-, sacralizado por una teofanía y que se constituye por la erección de un altar, de una piedra, de una imagen, etc., y más tarde por la construcción de un templo. A veces, la palabra santuario designa la parte más santa de un templo, como el llamado santo de los santos del templo de Jerusalén. También en las iglesias cristianas se acostumbra a llamar santuario al presbiterio, sobre todo, como sucede entre los orientales, si está separado de la nave.

Se considera santuario a "una iglesia u otro lugar sagrado donde los fieles, por una particular razón de piedad, van frecuentemente en peregrinación, con la aprobación del ordinario de lugar". El origen de los santuarios puede ser muy variado, pero siempre tiene algo que ver con la devoción a un santo o a la Virgen María y, más raramente, a algún misterio de la vida de Cristo. A menudo, los santuarios están vinculados a apariciones de la Virgen o al hallazgo de imágenes que se consideran milagreras.

* Secta: El término secta no es unívoco. Puede entenderse en sentido estrictamente teológico o en sentido sociológico. Su etimología también es ambigua. Podía venir del latín secatum (cortado), lo que encaja en su significado teológico; o bien de secutum (siguió), lo que encaja en su sentido sociológico, sin excluir el teológico.

En sentido teológico, secta se refiere a los aspectos doctrinales por los que un grupo se separa o es cortado del cuerpo religioso principal, el cual define la ortodoxia.

En sentido sociológico, las sectas son movimientos de protesta religiosa, inicialmente pequeños, que se agrupan por lo general en torno a un líder (seguidores). El compromiso con la secta es voluntario, pero sólo se admite en ella a aquellas personas que han probado su convicción; el seguir perteneciendo a ella se basa en el sometimiento constante a sus creencias y prácticas. Rechazan la autoridad de la religión establecida en la sociedad, que por lo común se juzga acomodaticia

* Secularización: Secularización designa el proceso por el que algo se convierte en secular (del latín saeculum). Saeculum puede indicar un lapso de tiempo, una centuria o una época en general, o bien el espíritu de esa época.

El término secularización, como tal, aparece en la paz de Westfalia (1648) para designar la transferencia de terrenos y propiedades de la iglesia al estado. En el siglo XIX aparece una sociedad secular, como organización de carácter militante que pretende interpretar y estructurar la vida sin recurso a lo sobrenatural. En el siglo XX, al nacer la sociología como disciplina, secularización comienza a ser usado como término meramente descriptivo y neutral; así pasa al léxico de los historiadores. En teología, sin embargo, sigue designando un fenómeno religiosamente negativo, es decir, la pérdida de influjo social, cultural y político por parte de las iglesias.

* Semana Santa: La semana santa, denominada antiguamente semana mayor o semana grande, es la semana que conmemora la pasión de Cristo. Se compone de dos partes: el final de la cuaresma (del domingo de ramos al miércoles santo) y el triduo pascual (jueves, viernes y sábado-domingo). Es el tiempo de más intensidad litúrgica de todo el año. Ha calado hondamente en el catolicismo popular, sobre todo a través de las procesiones.

En la semana santa se pueden descubrir cuatro estratos correspondientes a diferentes épocas: 1) La celebración sacramental de la noche pascual por medio del bautismo, confirmación y eucaristía. El triduo pascual nació en torno a la celebración de esta noche. Es la denominada capa mistérica. 2) Las representaciones de los hechos históricos, como puede observarse en la procesión de ramos, lavatorio de pies y adoración de la cruz el viernes santo. Es la capa psicológica. 3) El desarrollo de las funciones preparatorias que llegan a constituirse en celebraciones que ensombrecen las acciones hacia las cuales se ordenan, como la bendición de los ramos, el monumento del jueves o la consagración de los óleos. Son los ritos preparatorios. 4) La superposición de actos piadosos correspondientes al catolicismo popular, como visitan al monumento, hora santa, vía crucis populares, procesiones espectaculares, representaciones teatrales, actos de hermandades. Es la capa de religiosidad popular.

* Signos de los tiempos: La expresión signos de los tiempos fue utilizada oficialmente por primera vez en la bula de Juan XXIII, Humanae salutis, que convocaba el concilio. De un modo manifiesto se señalan ahí cuatro signos de los tiempos contemporáneos: la socialización, la emancipación de las clases trabajadoras, el ingreso de la mujer en la vida pública y la libertad de los pueblos oprimidos.

En resumen, signos de los tiempos son los acontecimientos históricos suficientemente densos, universales y repetidos, captados por la conciencia de los hombres, con el significado especial de revelar la dirección hacia la cual se orienta conscientemente la humanidad, de acuerdo a sus necesidades y aspiraciones.

* Sínodo: El Sínodo de Obispos, dice el nuevo código, "es una asamblea de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los obispos, y ayudar al papa con sus consejos" respecto de la fe y las costumbres, la disciplina y la acción de la iglesia en el mundo. En un sentido general, sínodo es la reunión de representantes cualificados de un iglesia o de varias para poner en común experiencias y problemas, y lograr soluciones comunes.

* Superstición: Etimológicamente, superstición viene del latín superstitio. Pero, a su vez, la etimología latina es incierta. Una posible (super-stantium-superstuitio) indicaría el excesivo y vano temor de las cosas que "están sobre nosotros" como los dioses y los astros. El concepto -teológico- alude siempre a un exceso en las prácticas de religión y culto. Así, para santo Tomás, la superstición es un "vicio opuesto a la virtud de la religión por exceso... porque da culto divino a quien no debe darse, o de la manera que no debe darse".

Según esto, caben dos géneros fundamentales de superstición:

a) Se da culto religioso a quien se debe, pero de manera indebida. Así, ciertas prácticas, usuales en ciertos estratos de población, y que se incorporan al culto de algunos santos especialmente populares (por ejemplo san Antonio de Padua); o a ciertas imágenes concretas de Cristo o de la Virgen; o simplemente el recitado de ciertas oraciones a las que se vinculan efectos cuasi infalibles.

b) Un segundo género de superstición: se da culto religioso a quien no debe darse. Dentro de él, el pensamiento teológico clásico distingue tres especies: idolatría, adivinación y vana observancia (hechicería).

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T

* Tentación: Tentación es una palabra clásica en la vida espiritual, venida a menos por el campo estrecho en que se ha movido y por la personalidad escrupulosa que engendraba, y recuperada desde las tentaciones de Jesús. No es desdoro hablar de la tentación. Lo importante es situarla en su debido lugar.

Existe la secreta convicción de que la tentación es una realidad negativa. Esa secreta convicción continúa todavía. Los cristianos siguen acusándose de tener tentaciones.

Sin embargo, la tentación no es negativa. Ni debe ser definida y entendida sencillamente como ocasión de pecado, porque también es ocasión de virtud. No obstante, sí parece verdad que la tentación no es algo aséptico e incoloro. Puede decirse que es una invitación al mal. El hecho de que tal invitación pueda ser descubierta, contrarrestada, rechazada, no quita que en el origen de la tentación haya una sugerencia al mal.

* Teología: El término teología, palabra sobre Dios, tiene su historia ya en el ámbito greco-romano. Platón y Aristóteles conocieron ya el uso del término, según el cual los antiguos poetas eran denominados teólogos (teología en el sentido de mitología). Según Platón, la teología tiene la misión de liberar a los mitos, narraciones y leyendas griegas sobre los dioses, de las imperfecciones y de lo que pudieran tener de sorprendente.

El término fue asumido por el cristianismo griego, en donde se distinguió teología y economía: economía significaba la comunicación histórica de la salvación de Dios, y teología la contemplación de esta comunicación, que es el elemento suprahistórico, sin el cual a historia salvadora no sería conocida con profundidad.

* Tradición: La tradición, ley esencial de la palabra de Dios en la comunidad-iglesia, no implica una especie de inmovilismo, en la trascendencia totalmente objetiva y despersonalizada de una serie de proposiciones dogmáticas y preceptos morales.

Tradición es la presencia de la palabra de Dios, siempre idéntica a sí misma, pero continuamente encarnada en el hombre que la oye y que se dispone a oírla en un lugar preciso y en la situación en que se encuentra, en el espacio y en el tiempo, en el ambiente que lo envuelve, en los condicionamientos económicos, sociales, culturales que, a la vez, lo encierran y lo exaltan.

* Triduo pascual: El domingo es a la semana lo que el triduo al año litúrgico, su culminación. Precisamente surge el triduo como celebración de la fiesta grande de la pascua, a partir de su vigilia. Incluye el triduo la totalidad del misterio pascual. San Ambrosio de Milán (Italia) y san Agustín de Hipona (África) lo denominaron "sagrado triduo de Cristo crucificado, sepultado y resucitado".

El triduo pascual comienza con la misa vespertina de la cena del Señor; la mañana del jueves es todavía cuaresma. Dicho de otro modo, el ayuno del jueves es pascual, no cuaresmal. Es el jueves pórtico de la pasión, testamento y memorial.

El viernes santo se centra en el misterio de la cruz, instrumento de suplicio y de muerte (madero) sinónimo de redención (árbol). En el hecho de la cruz se refleja el sufrimiento de Cristo como amor que se anonada, y el juicio de Dios, junto al pecado de la humanidad, presentes en el anonadamiento de Jesús por Dios. Este día, denominado antiguamente al modo judío parasceve (preparación), es hoy "celebración de la pasión del Señor". Jesús murió el 14 de Nisán judío, que aquel año fue viernes. La iglesia decidió conmemorar la muerte de Cristo en viernes y su resurrección en domingo.

* Trinidad: El paso de una fe monoteísta a una fe trinitaria no fue, para la iglesia primitiva, una cuestión fácil. Tampoco hoy lo es, ya que muchos consideran la doctrina sobre la Trinidad como una especulación para teólogos, que nada tiene que ver con la vida real. Además, ya es bastante difícil creer en la existencia de Dios y vivir de acuerdo con esta creencia; la creencia en la Trinidad ¿no viene a hacer más difícil todavía la vida de fe?

Trinidad es la palabra usada para indicar que Dios, tal como se experimenta en la fe cristiana, es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta palabra no aparece en la Escritura y no pertenece al mensaje primitivo, aunque el NT contiene fórmulas trinitarias explícitas.

U

* Unción: La unción es acción ritual religiosa, que consiste en ungir con aceite a personas o cosas, con el fin de separarlas del uso profano y lograr que queden penetradas de la fuerza divina. El uso del aceite, simple o enriquecido con otras materias aromáticas, es un elemento que forma parte de muchas religiones.

Los aceites utilizados son bendecidos solemnemente por el obispo en la misa crismal del jueves santo y reciben nombres diversos -crisma, óleo de los catecúmenos, óleo de los enfermos- según su composición y destino. Hay unciones en el bautismo, la confirmación, la ordenación de los obispos y presbíteros, la dedicación de las iglesias, la consagración de los altares, del cáliz y de la patena, etc.

* Utopía: La palabra utopía apareció por primera vez en 1516 en el libro de Tomás Moro que lleva ese título. Fue un neologismo creado por él, que etimológicamente viene del griego ou tópos, "lo que no se encuentra en ningún lugar". Pero también podría derivarse de eû tópos, "el lugar de la dicha y de la felicidad". Y de hecho, con la descripción de la isla de Utopía que hace Tomás Moro cuadran los dos significados a la vez: es un orden social, no existente en ningún lugar de la tierra, donde reinan una justicia y felicidad completas.

Las utopías son, en primer lugar, proyección de las aspiraciones más profundas de la humanidad y satisfacen la necesidad de representar de alguna manera lo que no resulta accesible al conocimiento sensible. Participan simultáneamente del carácter propia de la obra literaria y filosófica, y tienen una intencionalidad fundamentalmente moral y política.

V

* Vía crucis: Vía crucis es un ejercicio piadoso vinculado a la devoción a la cruz de Cristo, que consiste en ir siguiendo, mientras se reza y medita ante diversas cruces o estaciones, los episodios del camino que hizo Jesús con la cruz a cuestas (de ahí el nombre de vía crucis: camino de la cruz) desde el pretorio de Pilato hasta el monte Calvario. Normalmente se practica en grupos, aunque también se puede hacer de modo individual, dando la vuelta al perímetro interior de las iglesias, donde habitualmente están erigidas las cruces o estaciones. En ciertas ocasiones, el vía crucis es practicado por calles y plazas en una procesión en que se lleva solemnemente una imagen de Cristo crucificado o una simple cruz desnuda: desde hace unos años, tiene un relieve especial el vía crucis que se celebra el viernes santo en el Colosseo de Roma, al que asiste personalmente el papa y que es retransmitido por televisión a muchos países católicos.

* Vicario pastoral: Vicario, en general, es aquel que goza de potestad ordinaria vicaria, es decir, aquella que, yendo aneja a un oficio, se ejerce en nombre de otro, que actúa como principal. En nombre de Cristo actúa el papa en virtud de su potestad ordinaria y es el vicario pastoral supremo de la iglesia. En cuanto a la nueva figura del vicario episcopal encargado de la pastoral, y distinto del vicario general. Nos ocupamos, pues, aquí del llamado vicario parroquial (antiguos coadjutores). Es el cooperador del párroco y partícipe de su solicitud, unido al párroco por una misma voluntad y deseo y trabajando bajo su autoridad en el ministerio parroquial.

Z

* Zona Pastoral: Para llevar a cabo la acción pastoral son necesarias las zonas pastorales, estructuras intermedias entre la parroquia y la diócesis. En la zona pastoral interesan todos los problemas humanos, especialmente la mentalidad, la vivencia y la práctica religiosa. La importancia de la zona es decisiva, ya que en ella convergen la mayor parte de los problemas y necesidades. Con frecuencia, la parroquia es demasiado pequeña, el arciprestazgo es limitado y la diócesis demasiado grande para que los problemas sean tratados convenientemente. La zona es necesaria en las regiones rurales de cara a una pastoral de conjunto. La zona pastoral urbana es más difícil de precisar. Evidentemente, para evangelizar en una ciudad hay que tener en cuenta todo su conjunto, así como la presencia de barrios enteros homogéneos. De hecho, ya existen las vicarías de zona en muchas urbes, de reciente creación, y los arciprestazgos, antiguos estructuras canónicas territoriales.

En la zona debe existir un responsable que coordine los esfuerzos de párrocos y arciprestes en una pastoral de conjunto, abierta a la orientación total diocesana. Pueden ayudarle los delegados de zona de los grandes sectores de la pastoral que trabajan directamente con las comisiones pastorales diocesanas. El responsable y los delegados de zona, junto con los arciprestes, constituyen el consejo o comisión pastoral de zona.

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

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